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Daniel Gouet se despide del Dakar

Un río lo deja fuera

Daniel Gouet se despide del Dakar

 

Este jueves, el Rally Dakar hacía su ingreso a Perú, con dos tramos cronometrados y, en el caso de la categoría de Motos, con un campamento separado del de autos y camiones, al tratarse de una etapa llamada “de maratón”, en donde los pilotos no contarían con sus asistencias, debiendo reparar, al final del día, ellos mismos sus máquinas con los recursos con que ellos mismos contaran. 
 
Por eso, al iniciar el tramo que arrancaba en Arica, pasaba el paso fronterizo de Chacalluta, y en las afueras de de Tacna comenzaba con el recorrido contrarreloj, Daniel Gouet sabía que era un día donde debía mantenerse tomando riesgos controlados, para seguir consolidando su buena ubicación en la clasificación general, más luego de un día bastante complejo como lo había sido el anterior. Sin embargo, sus ilusiones de terminar su segunda incursión en la carrera cross country más dura del mundo pronto se esfumaron. 
 
En un cruce de río, crecido por el Invierno Altiplánico, su Honda CRF 450 fue arrastrada por la corriente, perdiendo primero los instrumentos de navegación por culpa del agua y, luego, sufriendo la rotura del motor. Así, concluyó la exitosa aventura del emergente piloto penquista en esta edición de la prueba, cuando marchaba 13° en la clasificación general.
 
“A poco de comenzar la primera de las dos especiales del día, había un cruce de río, que estaba muy caudaloso y crecido. Tuvimos dificultades para cruzarlo, y una vez recuperada la moto desde el agua, nos encontramos sin ningún instrumento de navegación (GPS y Roadbook) funcionando. Sin embargo, y luego de mucho trabajo, conseguimos echar a andar la moto, pese a que sabíamos que había algún daño en el motor, pues ingresó agua al aceite”, cuenta el hombre de Tamarugal XC-Honda Racing.
 
“Aunque la moto arrancó, las opciones de llegar a la meta eran escasas, debido al daño sufrido. Más encima, hoy no teníamos asistencia en el vivac, por lo que tampoco habría chances reales de cambiar el motor o repararlo adecuadamente. Pero retomamos el andar y, a los 30 kilómetros, la mecánica no quiso más: se fundió”, agrega un afligido Gouet.
 
Si bien el penquista se encuentra bien físicamente, se mostraba muy afectado por la forma en que terminó su segunda incursión en el Dakar. “Veníamos muy bien, bastante cómodos,  y con la ilusión de llegar hasta Lima. Hasta el momento, no habíamos sufrido grandes problemas en diez días, y rematar la carrera de esta forma parece un poco injusto para todo el esfuerzo realizado”, dice.
 
“Agradezco profundamente a Honda Racing, a Tamarugal, al equipo de técnicos que está detrás de este esfuerzo, y a todos nuestros auspiciadores, que nos ayudaron a estar muy adelante en la clasificación. Lamentablemente, el invierno altiplánico nos jugó una mala pasada en el peor momento. Pero ya será tiempo de revanchas”, afirma, convencido, el piloto penquista de 24 años.
 
Pero desde ya, Gouet piensa en el futuro. “Habrá que pasar rápido este mal momento y desde ya comenzar a prepararnos para el próximo Dakar, donde el desafío es llegar a Santiago”, concluye.