Tuning

Mopar Lowliner es un Dodge D200 1968 con la receta perfecta entre restauración y tuning

La personalización de camionetas clásicas sigue siendo una tendencia popular en el mundo del mercado de accesorios.

Mopar Lowliner es un Dodge D200 1968 con la receta perfecta entre restauración y tuning

Debido a que los componentes que desarrolla Mopar también tienen cabida en vehículos clásicos, esta vez la marca de FCA ha creado un pickup único y especial: el Lowliner Concept.

Partiendo de un Dodge D200 1968, este proyecto combina un profundo trabajo de restauración y personalización. Y es que una vez terminada la labor de lata en la carrocería y reconstrucción del chasis, la camioneta recibió un tuning de primera calidad.

Para lograr crear un vehículo completamente diferente desde sus entrañas, además de la renovación del chasis, se alargó la distancia entre ejes para así obtener una postura más dramática. Este nuevo porte también viene por parte de una reducción de la altura del cuerpo y la apertura hacía delante del capó para dejar más al descubierto al motor Cummins de 5.9 litros.

Otras de las modificaciones se pueden ver en el eje delantero que fue movido hacia delante del chasis, para lograr mejores proporciones, ya que los neumáticos están más cerca de las esquinas. Todo lo anterior es complementado por una suspensión neumática en ambos ejes con tres modos de altura.

Con el objetivo de perpetuar su estilo vintage, este Mopar Lowliner Concept recibe llantas de 22 pulgadas que imitan el diseño de las ruedas de la década de 1960. Gracias a que las del eje delantero miden 9.8 pulgadas de ancho y las traseras 11 pulgadas, no solo gana un look más musculoso, sino que mejora la tracción.

Ante el tamaño de los neumáticos traseros, también se trabajó para que los pasos de rueda fueran ensanchados. A esta labor de transformación, se suma la eliminación de las manijas de las puertas, la antena de radio, los portaplacas y la tapa del tanque combustible. Igualmente, este Dodge dispone de luces LED y ópticas traseras personalizadas.

Al igual que el exterior, el interior de este concepto de Mopar recibió un profundo trabajo de tuning y restauración. A primera vista, destaca la tapicería de cuero con aspecto desgastado en los asientos y techo, el volante original, un cuadro de instrumentos montado en un panel de aluminio y la palanca de velocidades montada al piso.

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