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GWM apuesta a largo plazo por su nuevo motor V8

La marca, a contramarcha de sus rivales, está jugando a largo plazo y estan apostando por un potente motor V8 que sea la base de sus modelos híbridos más lujosos y de un deportivo que les permita entrar a la categoría GT3.

GWM apuesta a largo plazo por su nuevo motor V8

Desde el año pasado que venimos siguiendo un interesante desarrollo que pareciera no ir muy alineado con los tiempos actuales. Mientras la gran mayoría de los fabricantes están más concentrados en baterías y motores eléctricos, una marca está desarrollando su propio motor V8: Great Wall Motors.

Y esto no sería noticia de no ser porque la gran mayoría de los fabricantes chinos no salen de los motores 1.5 Turbo y 2.0 Turbo. Son muy pocos los fabricantes locales que tienen motores con más cilindros y esos pocos, son motores desarrollados en base a licencias o modificaciones extensivas sobre algo ya inventado.

En el caso puntual de GWM, ellos fabricaron su propio motor V6 y ahora van por dos cilindros más. ¿Y por qué?

El V8 como carta de credibilidad

La estrategia de GWM como compañía siempre ha sido competir a largo plazo. Y quizás esto los ha puesto un poco por detrás en materias de vanguardia, pero por otro lado les ha permitido gozar de una mejor reputación en temas de fiabilidad y mecánica pura, algo que han podido capitalizar en su fuerte gama de vehículos todo-terreno y en sus tecnologías híbridas.

El siguiente paso para GWM es ir por las marcas premium más conocidas, pero saben que ese es un camino tremendamente difícil. Varias marcas lo han intentado y aunque tienen modelos realmente llamativos, no logran la credibilidad y el prestigio ganado en años de posicionamiento y de historia. Además, el público del segmento premium tiende a valorar mucho todo lo que tiene que ver con lo auténtico y tradicional. Esa es la razón por la cual los superdeportivos eléctricos sorprenden con más de 1.000 Hp de potencia, pero ninguno despega en ventas.

La electromovilidad transformó la potencia en un commodity, al igual que las pantallas lo hicieron con la tecnología, por ende, es necesario contar con algo más vital, como un buen motor como base, el cual puede ser el corazón de una tecnología hibrida o el punto de partida para otra clase de vehículos.

Aprender haciendo y compitiendo

GWM quiere ganarse los logros a pulso y así como lo hicieron compitiendo en el Dakar, quieren tener el primer auto chino de la categoría GT3. Para ello, ya tienen una plataforma dedicada, denominada GF (Great Faith), la cual será la base de este deportivo. Nadie ha visto imágenes del modelo o del monocasco en fibra de carbono, pero si hemos visto la maqueta del motor y su distribución.

"Invertir en este proyecto demuestra la firme determinación de Great Wall Motors, ya que su retorno de inversión es definitivamente bajo, porque, como saben, el mercado de los hiperdeportivos tiene un volumen anual limitado", dijo Song Dongxian, el exdirector de tecnología en GWM y que actualmente funge como CEO de una nueva organización dentro de la marca, la que por ahora se encarga de este proyecto de alta gama.

El plan con la plataforma GF, no es tan solo el auto de la GT3, sino que también su versión de calle. Para ello, desde hace seis años que llevan invirtiendo en la construcción de su propio túnel de viento y fábrica de fibra de carbono. El modelo tendrá tracción a las cuatro ruedas y un sistema híbrido de apoyo. El benchmark declarado por GWM es la Ferrari SF90. Si todo sale bien, la versión de calle podría rondar los 1.200 Hp.

El V8 es de cuatro litros y cuenta con un diseño a 90°. Tanto los doble turbocargadores como la ECU son desarrollados directamente por GWM, algo que, según la compañía, pocas marcas pueden decir.

Este motor, tendrá lubricación por cárter seco, con una bomba de aceite de geometría variable, ciclo Miller en la versión de calle, inyección dual, intercooler agua-aire y debería ser compatible con la transmisión automática de nueve marchas de la marca. Por supuesto, todo esto está sujeto a cambios, pero es lo que se sabe por ahora. La idea es que este motor tenga una buena base para que al escalar su potencia, pueda también ser montado en modelos como podría ser un sedán de lujo o un modelo de Tank, tope de gama.

Por el lado de la estructura de fibra de carbono, esta lleva tres años en desarrollo y utiliza fibra de carbono preimpregnada de grado T700 (resistencia de 4900 MPa), combinada con resina de alto rendimiento y una estructura tipo sándwich, logrando una rigidez torsional superior a 40 000 Nm y un peso de 130 kg, dejándolo por sobre las estructuras del Lexus LFA, el Lamborghini Aventador o el BMW i8, según compara Autohome.

Y la guinda de la torta es la experiencia de un personaje clave, Adam Thompson, Ingeniero en Jefe y Director Técnico del area de Investigación de GWM, quien fuera el antiguo jefe de ingenieria de McLaren.

Con esto en marcha, GWM pretende echar a andar la bola de nieve y generar un espiral virtuoso que impulse también a la industria automotriz china. Primero, porque todo lo que se aprenda en pista, pasará directamente a los autos de producción y porque, de resultar todo bien, habrán otros fabricantes que sigan este camino, fomentando la creación de fans, clientes, pilotos, pistas y se genere una cultura motorsport más genuina en China.

Lo que estará por verse es su adopción internacional. GWM es una marca conocida por sus vehículos off-road pero no por ser un fabricante de autos deportivos. Ya veremos como calza todo en el gran plan de Wei Jianjun, el CEO y fundador de GWM, pero nos gusta ver como en China aún hay marcas que valoran la real ingeniería automotriz.

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